Uno puede comprender la filosofía, devoción y
espiritualidad indias mediante las religiones prístinas como budismo,
cristianismo, hinduismo, Islam, jainismo y sikhismo. Los templos distintos
que se encuentran en todo el país reflejan estas que ayudan al cuerpo
relacionarse con la mente.

En
los templos indios, el simbolismo, sea de la estructura o de las joyas,
tiene muchísima importancia. De ahí, los templos principales
son más que lugares de peregrinaje formando un centro religioso que
comprende además del templo, un lugar para el sacerdote e incluso
para los peregrinos.
India se llama la tierra de los templos, pues miles de templos marcan su
paisaje. Estos reflejan y enfocan la forma brillante del arte que muestra
los logros extraordinarios en los campos del arte y arquitectura en un
periodo de dos mil años. Las variaciones regionales le prestan un carácter
exquisito a la arquitectura de los templos. La diversidad de la India se
refleja en las obras trinchadas y en los estilos.
La estructura básica de un templo indio es un cuarto cuadrado con
cuatro direcciones cardinales, con una plataforma que tiene la imagen de la
deidad en el centro, un techo pleno, y la puerta al lado este.
Frente a la puerta se encuentra una
plataforma cubierta por un techo apoyado por columnas donde los devotos se
juntan antes y después de llegar al dios. En el momento del estreno
del templo, los sacerdotes establecen un lugar sagrado en el centro del
templo y ubican la imagen del dios durante las ceremonias.
La arquitectura de los templos indios muestra la cultura rica y esplendida
del país. Ponen de muestra unas esculturas y obras trinchadas
extremadamente impresionantes que son testigo al genio y la creatividad de
los artesanos, escultores y artistas de la India. Unos templos que están
conocidos por todo el mundo son Isckon temple, Lotus temple, y Kalkaji
Mandir en Delhi, Naina Devi, Baijnath temple, los templos en Himachal
Pradesh, Amarnath temple, Vaishno Devi, y Shankaracharya temple en el estado
de Jammu y Cachemira, y Char Dham en Uttar Pradesh. La mayoría de los
temples en el sur de la India tienen el estilo dravidiano de la arquitectura
en el que un torre adora la parte interior del templo.
Individuos o grupos pequeños de devotos llegan al para poder ver al
dios, rezar, y recitar himnos. Como la deidad existe en cada parte del
templo, cualquier objeto que toca el ídolo o siquiera entra al cuarto
sagrado, se llena con gracia y cuando se los devuelven a los que lo ofrecen
al dios, proporciona la bendición de los divino a lo humano.